1/7/17

(-30) PIES EN GALICIA, CABEZA EN COLORADO


Parece que fue ayer cuando entraba en el hotel con los nervios a flor de piel, cuando temblaba por si fallaba el Skype en aquella tarde de enero o cuando abría las listas y me echaba a llorar al leer mi nombre.

Y ya han pasado meses, casi medio año. Y menudo medio año. La aventura no ha comenzado todavía, pero todas las experiencias, la increíble gente que he conocido y la cantidad de emociones que tengo, y tenemos todos, ahora mismo en el cuerpo, solo hacen que esté impaciente por subir a ese avión y empezar el año de mi vida.
No sé desde donde escribiré mi próxima entrada, cuántos días faltarán o cuántos día habrán pasado ya. Solo sé que quiero exprimir estos días al máximo y que a la vez quiero que se pasen volando. Y, la verdad, qué sensación tan rara, tan inexplicable, pero oyes, qué bonita.
En un mes estaré cogiendo un avión hacia Nueva York, en medio año estaré celebrando la Navidad en Colorado y en 365 días la aventura habrá terminado. Si esto me lo cuenta alguien hace dos años no me lo creo. El tiempo vuela.Y cómo vuela. 
Carpe diem, siempre.
SEE YOU SOON!

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