10/9/17

# Mi vida en USA

(+49) TODO ERA CUESTIÓN DE TIEMPO



Y casi 50 días después, una siente alivio. Siente alivio cuando, por fin, es capaz de afirmar que está casi adaptada, que ha tenido una semana fantástica y que ha habido días sin momentos bajos. Y podría decir que ya lo estoy completamente, pero basta que lo diga para que algo pase, por lo que lo voy a dejar así. Y ahora leo todas las entradas y veo la evolución, y no me avergüenzo de haber tenido momentos duros, de haber llorado y de haber escrito todo lo que escribí; todos los estudiantes de intercambio vamos a tener situaciones así este año y, como ya dije, quiero recordar estos meses tal y como han sido, no solo con lo bonito que se ve todo.
Y había leído decenas de blogs de gente pasando este año aquí, y eran pocos los que hablaban de esto, por lo que no contaba con ello, no pensaba que yo también lo fuese a pasar; por lo que también, para la gente que esté pensando en estudiar un año aquí, deciros que es una realidad, que os lo repetirán muchas veces y no lo creeréis, pero son pocos los que se libran de la montaña rusa. Y la he pasado, y he aguantado. Otra vez, una aprende que el tiempo todo lo arregla.

El domingo después de escribir la entrada, pasamos el resto del día jugando al Twister y al Gestos; también, al no tener clase al día siguiente, empezamos a ver la película Million Dollar Arm.


El lunes, a pesar de ser un Labor Day que pasamos con más juegos de mesa y terminando la película, tuvimos entrenamiento. Una curiosidad es que, al parecer, puedes contratar un servicio para que los boy scouts te coloquen una bandera en el jardín durante determinados días festivos, por lo que el vecindario amaneció plagado de ellas.

El martes tuvimos las fotos de volleyball: la verdad es que me muero de curiosidad por ver como quedaron, porque las poses que nos mandaron hacer son dignas de un álbum de cromos, pero fue algo divertido.

El miércoles tuvimos un partido en el instituto contra Debeque: ¡ganamos!, la verdad es que me hizo mucha ilusión, porque fue el primer partido que no perdimos. Mientras las de Varsity jugaban, como hacemos en cada partido, nosotras rellenamos unas fichas con sus estadísticas (número de saques fallados, remates...).

Los partidos son muy largos, por lo que solemos acabar muy tarde y no nos acostamos tan temprano como de costumbre al tener tantos deberes, pero esta vez se hizo más llevadero con la hamburguesa y el helado de Wendy's que tomamos; las patatas, esta vez, decidí tomarlas bien alejadas del helado.



Esta semana, en Periodismo, nos asignaron a qué parte del anuario nos vamos a dedicar cada uno, y en mi caso me ha tocado Kindergarten (los niños más pequeños) y High School Basketball, cuya temporada empezará alrededor de noviembre. Tampoco me puedo olvidar de contar la cara de susto que se les quedó a mis compañeros de Latín cuando, después de leer un relato en el que los romanos saltaban las hogueras y de que hablasen de lo locos que estaban, les hablé de San Juan y de como hacer eso es algo muy normal.

El jueves tuvimos hot lunch de Freddy's, que es una cadena de comida rápida, y, por la tarde, Hailey jugó otro partido de volley con su equipo de Middleschool (equivalente a Primaria y los primeros dos años de la ESO): aunque no lo vimos desde el principio, estuvimos allí un poco antes de que acabase. Después tocó el fitness assessment de esta semana y, aunque os vais a reír, estoy súper orgullosa de haber bajado mi tiempo corriendo la milla: ¡10 minutos y 14 segundos! Sigo siendo una tortuga en esto, pero, si empecé con doce, nunca me imaginé ni que me acercaría a los diez minutos.

El viernes tuvimos clase, ya que la habíamos perdido el lunes, pero solo hasta las doce y media, que es cuando tuvimos que salir hacia Vail para nuestro partido. El sitio era una preciosidad: al parecer es un pueblo de gente bien, con sus pistas de esquí increíbles, sus pedazo hoteles y unos paisajes para morirse; solo digo que el instituto parecía el vestíbulo de cualquier hotel de lujo y tenía equipo de ski, lacrosse, golf y todos los deportes que uno se pueda imaginar. No ganamos, pero el día fue muy divertido, especialmente por el viaje en coche, que siempre se hace muy entretenido con las compañeras, música alta y las inmensas carreteras americanas por la ventana que hacen que no pare de sacar fotos en todo el trayecto.

Solemos cenar un bocadillo del Subway que guardamos en neveras hasta después del partido, pero esta vez pudimos parar en el local y tomarlo fresco: qué diferencia, me hubiera tomado cuatro. La situación también fue bastante curiosa, porque las dependientas eran sudamericanas y tenían puesto todo el repertorio de reggaetón, bachata y demás latinadas.


Aunque habían llegado el día anterior por la noche, el sábado por la mañana conocí al abuelo y su mujer: ambos viven en California, pero él es vasco y ella mejicana, por lo que despertarme con un "buenos días" ya me alegró el resto del día. Fuimos a desayunar a un sitio cerca de la estación de tren y en fin, solo deciros que eso fue lo único que comí hasta la cena: sin duda el desayuno más grande de mi vida.


Al llegar a casa vimos el Sevilla - Eibar durante un rato, y, aunque mi interés por estos equipos es cero, no os imagináis cuánto se puede llegar a echar de menos el fútbol: no nos damos cuenta, pero es parte de nuestro día a día, por lo que me hizo muchísima ilusión verlo un poquito.

Han traído un piano de California, así que ahora es básicamente la banda sonora de nuestras vidas, y la verdad es que me encanta. Estuvimos chapurreando un poquito, pero la verdad que es alucinante como, en poquitas horas, han aprendido tantas canciones.


Después de esto fuimos al centro comercial y, luego, Hannah y yo nos preparamos y fuimos al colegio, ya que teníamos el tercer partido de la semana. ¡Ganamos!, y la verdad que casi se me sale el corazón del cuerpo en los últimos minutos, porque, al estar empatados, ganaba el primer equipo que llegase a 15. Como hice el viernes en Vail, grabé el partido de las chicas de Varsity, que también ganaron.

Con Paige, una de mis host sisters ❤️

Al acabar volvimos a casa y tuvimos lo que más se ha parecido a una cena española desde que llegué: ¡hasta hubo un poco de sobremesa! Algún día hablaré de cosas que son muy distintas aquí, y, sin duda, la comida y el estar en la mesa no tiene ni punto de comparación con España, aunque también os digo que a veces se agradece que sea tan informal.


Después cada una sacó instrumentos de todos lados y, entre el piano, el violín, la trompeta, la guitarra y no sé qué más, aquello acabó siendo una orquesta.

El domingo fue domingo: con su Skype, deberes, colada y prepararse para el lunes.

futuros becados: no podía acabar la entrada sin deciros que ya se sabe la fecha de apertura del plazo de inscripción. A partir del 2 de octubre podréis empezar todo el proceso, aunque posiblemente hable más a fondo de ello cuando se acerque la fecha. ¡Muchísima suerte a todos, y para cualquier pregunta no dudéis en contactarme!

¡Hasta la próxima semana! ❤️

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