1/10/17

# Mi vida en USA

(+70) RESILIENCIA




En cuestión de un par de días el otoño se hizo notar: empezamos la semana con poco más de dos grados y los árboles ya totalmente teñidos para la estación. Ya me voy mentalizando de que, si tengo frío en septiembre, el invierno va a ser muy duro.

El lunes se cumplían dos meses desde que llegué a este país, y si bien el primer transcurrió lento, este segundo mes se ha pasado muy rápido. También esta semana he empezado a notar un sentimiento de normalidad, las caras ya no me resultan extrañas, y estoy mucho más centrada en el presente y en disfrutar el momento. Me alivia, pero también he de decir que es un sentimiento que en cierto modo extraña y hasta hace sentir culpable por sentir rutina en un lugar que nunca lo ha sido, pero sé que es lo que tiene que pasar. También es una muestra de que la resiliencia, de la que tanto nos habían hablado durante las jornadas de orientación, está empezando a dejarse ver.

Esta semana no tuvimos ningún partido, por lo que hubo dos horas de entrenamiento todos los días, sin falta. Algunos días era más tarde, por lo que tendríamos estudio o bien, como hicimos el martes, vendríamos a casa a adelantar deberes.

Yo, Miya y Ashlyn

El miércoles fue un día bastante triste. En estudio nos dieron la noticia de que una de las entrenadoras de volleyball de un instituto cercano acababa de fallecer, por lo que nos pusimos inmediatamente a hacer un cartel para animar a su equipo y una postal para una de las jugadoras que, aunque ahora jugaba con ese otro instituto, había estado en años anteriores con estas chicas. Al poco rato nos enteramos de que una de las ex-profesoras del colegio, a la que tuve el placer de conocer en el farmer's market en agosto, había muerto el día anterior; si bien el ambiente ya se había quedado triste después de la primera noticia, os podéis imaginar cómo estaban todas después de esto. Corrimos la milla pero, aún así, el silencio y las lágrimas durante todo el entrenamiento dejaban claro que era un momento duro. No sé si hay forma de aprender a sobrellevarla, supongo que siempre se puede asumir de mejor o peor manera, pero no creo que sea nunca capaz de afrontar la muerte de las personas, y la verdad que me quedé bastante afectada.

El jueves, como cada último jueves de mes, era spirit day, por lo que podíamos llevar a clase camisetas con el nombre del instituto. Empezaron la mañana con una ceremonia a la que creo que llamaron flag raising, por lo que todos salimos al patio, donde la banda interpretó la fight song del instituto, la cual acaban de componer este año y es básicamente como un himno del colegio, y el himno nacional. Después de esto, todas las clases siguieron el curso normal hasta la última hora, donde volvimos a salir afuera para celebrar los cumpleaños de quienes lo habían tenido a lo largo de septiembre; al terminar, cada uno pudimos coger un puñado de chuches y chocolatinas.

También os adelanto que ya tengo papel para la obra de El Mago de Oz: seré un "ozite", que es algo así como un habitante-duende de Oz.

Con esto se termina el primer cuarto del curso, por lo que en clase de Periodismo recorrimos el colegio repartiendo los periódicos. He tenido la oportunidad de escribir dos artículos: uno sobre "ser estudiante de intercambio", y el otro sobre el ataque terrorista que sucedió en Barcelona. La verdad es que quedó una edición muy currada y es algo en lo que me está gustando mucho colaborar.



El jueves por la tarde el gimnasio estaba ocupado, por lo que tuvimos que entrenar en el de una iglesia; porque sí, al parecer aquí el hecho de que una iglesia tenga un gimnasio es algo muy normal. Y no os creáis que era pequeño, porque podía ser el de cualquier colegio de España.

El viernes tuvimos un partido en casa contra North Park y, aunque perdimos, fue quizás uno de los que mejor hemos jugado, y, como faltaban muchas personas, por primera vez estuve en la pista durante todo el tiempo, lo cual me hizo mucha ilusión.

Al terminar el partido, las entrenadoras nos sorprendieron con un ramo de flores para cada una. Sabían que había sido una semana dura, y tuvieron este detallazo con nosotras. Esto es algo que sin duda quiero llevarme conmigo a España: no solo se preocupan por la gente, como también hacemos nosotros, sino que lo demuestran con pequeños detalles como estos, que sin duda son los que más llenan. Otra vez, no podría estar más contenta de formar parte de este equipo.


Tras volver a casa y hacer algunos deberes, fuimos hasta CMU (Colorado Mesa University), que es la universidad que hay aquí en la ciudad. Allí pudimos ver el partido de volleyball femenino, que resultó ser muy entretenido, además de que el nivel al que juegan es una pasada.

El sábado, después de desayunar unos gofres, fuimos hasta casa de Rose, una de las chicas de volleyball, ya que organizó un brunch para todo el equipo: tomamos chocolate caliente, french toast y unos cupcakes que hizo ella misma, que siempre nos prepara repostería. La verdad que lo hicieron muy coqueto, y se hizo muy agradable. Luego jugamos a un par de juegos todas juntas y después, lloviendo a cántaros y con varios rayos de fondo, fuimos al colegio.


Allí tuvimos otro partido y, aunque íbamos bastante ilusionadas después del esfuerzo del viernes, no nos fue muy bien y volvimos a perder.

Por la noche fui a casa de Hailee, otra de las chicas del equipo, que nos había invitado a todo el equipo a ver High School Musical en su casa. Allá fuimos unas pocas y, con palomitas y una enorme variedad de chucherías, vimos la película que es, sin duda, uno de los motivos por los que siempre quise venir a Estados Unidos; y verla, años después, a tan solo 600 kilómetros de donde fue rodada, fue algo que me hizo recordar lo orgullosa que estaría esa niña de hace unos años por verme aquí.

Yo, Hailee, Miya y Sierra
Durante todo el fin de semana hemos podido escuchar los thunderbirds, que son unos aviones muy potentes que han estado haciendo un espectáculo aéreo durante estos días. En un principio pensé que eran truenos, porque son tremendamente ruidosos, y el domingo pudimos verlos un poco desde el jardín.

Más tarde quedé con Marija, la estudiante de intercambio de Serbia, y fuimos al centro comercial juntas. La verdad es que lo pasamos muy bien: comimos algo e hicimos varias compras, como los crazy socks (calcetines locos) que tenemos que llevar mañana al colegio. Por mucho que me repitan que este es un centro comercial pequeño, sigo viendo rincones nuevos cada vez que voy: es inmenso.


El resto del domingo fue bastante relajado, incluso volví a jugar con plastilina por un par de horas. La verdad que esta semana pinta muy bien, y, por fin, es la última antes de las vacaciones de otoño.


futuros becados: el plazo de inscripción se abre por fin mañana, 2 de octubre. ¡Muchísima suerte a todos!


¡Hasta la próxima semana! ❤️















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