8/10/17

# Mi vida en USA

(+77) A ESTO SE LE LLAMA UNA SEMANA AJETREADA


El lunes era el día de "crazy socks, por lo que podíamos llevar al colegio los calcetines más graciosos que tuviésemos. Realmente hay un motivo por el que hacen esto, y es para intentar que nadie falte a clase, ya que el estado da unos miles de dólares, no me acuerdo exactamente cuántos, por cada niño que va al colegio y está presente ese día. La nuestra no es una escuela pública, sino que es una charter school que, aunque no es concertada, es algo parecido; por ello, no recibe tanto como una pública, pero aún así es una pasada todo el dinero que obtienen y la millonada que este país destina a educación.


Después de clase nos quedamos en el instituto para ver el partido de volley de las chicas de Middleschool y, al acabar, tuve mi primer evento del club de francés: crêpe party. No pude quedarme hasta el final ya que tenía entrenamiento pero, durante el poquito tiempo que fui, estuvo bastante entretenido: comimos crêpes y cantamos una canción que le gusta mucho a mi profesora y se llama Les Champs Elysées, de Joe Dassin.

El martes volvimos a entrenar en la iglesia y, después de eso, fuimos a Grand Junction High School. El equipo que perdió a su entrenadora la semana pasada tenía su primer partido desde lo sucedido, y todas las chicas de volleyball fuimos para mostrar nuestro apoyo. La verdad es que fue algo muy emotivo: las jugadoras entraron depositando flores en una cesta, le dedicaron unas palabras y todo el equipo de fútbol americano les llevó rosas amarillas.

Algo muy bonito que hicimos el miércoles fue, durante el estudio que tenemos antes del entrenamiento, dijimos las cosas que cada una de nuestras compañeras aporta al equipo. El hecho de que me describiesen como la "happy person" del equipo o "la hermana pequeña" me hizo mucha ilusión, porque, para qué mentir, en España nunca me han conocido por ser la persona más alegre y sonriente del lugar, y me alegra estar dejando esta sensación aquí.

A lo largo de toda la semana, en clase de teatro he estado ayudando con el "comité" que se dedica a el atrezzo y que, en general, busca cualquier objeto que vayamos a necesitar para la obra. Aún así, el último día la profesora me dijo que se había quedado con pena de que no tuviese un papel más grande, por lo que  a partir de ahora tengo que ver como ensayan cada una de las escenas, ya que soy la suplente de Dorothy (¡como en las pelis!).

Al acabar las clases tuvimos algo que llevaba esperando con muchísima ilusión durante las últimas semanas: el pink out game. En general, esta gente está súper comprometida con la lucha contra el cáncer de mama: he visto lazos en coches, camisetas y hasta en los huevos que venden en el supermercado, lo cual me parece algo precioso. El propósito de este partido era recaudar fondos para la causa, por lo que todo el gimnasio se tiñó de rosa. Además, al día siguiente era el cumpleaños de la entrenadora, por lo que no pudieron faltar los cupcakes con el simbólico lacito.




CIEE, la empresa que organiza mi año aquí en el extranjero, está organizando un concurso en el que tenemos que sacar determinadas fotos que ellos nos piden en una lista, por lo que completar algunas de ellas ha sido otra de las cosas a las que he destinado mi tiempo esta semana.

Con Mrs Roseberry (mi profesora de Teatro y Literatura Americana), Mrs. Rucker (de Mitología e Historia Americana) y Mrs. Liles (mi profesora de Francés).
Con las encargadas de la recepción del instituto: Mrs. Moore (mi host mom) y Mrs. Savoya; con las mascotas de mi host family y con mis vecinos, los Newton
El viernes por la mañana fuimos al funeral de la que había sido profesora en el colegio durante bastantes años y era gran amiga de la familia. Era católica, por lo que la ceremonia fue, prácticamente,  tal y como sería en España. Aún así, fue, sin duda, el funeral más emotivo y respetuoso en el que he estado nunca; además, ella misma lo preparó, y tuvo el detalle de pedir que el cura explicase a los asistentes, la mayoría protestantes, el porqué de ciertos rituales que hacían, lo cual me pareció muy bonito.

Después de esto, fuimos con algunos de las compañeras de trabajo de mi host mom a Boston's a comer. El sitio era una chulada: aparte de una pizzería, es un "bar de deportes", por lo que estaba lleno de pantallas retransmitiendo diferentes eventos, música y un ambiente súper bueno.

Al acabar, volvimos al colegio y pudimos quemar toda esa comida durante el entrenamiento.

El sábado por la mañana tuvimos partido aunque, esta vez, las chicas de Varsity jugaron primero y nosotras fuimos después. Fue probablemente, uno de nuestros peores partidos, y, a falta de solo tres para acabar la temporada, tenemos muchas esperanzas y ganas respecto a los siguientes.


Por la tarde fuimos hasta Parachute para celebrar el 16º cumpleaños de Maddie, una de las amigas de la familia. Además de comer mucho, sin duda algo que los americanos saben hacer muy bien es celebrar las compañías y vivir esos momentos de reunión muy intensamente, o por lo menos eso es lo que me llega a mí, y espero que esa sea una de las cosas que me lleve de vuelta a España conmigo.

El domingo simplemente se basó en hacer algunos recados y compras. La verdad es que es una pasada lo bonito que están los árboles con los colores de la estación.

Hasta el lunes de la semana que viene tenemos las vacaciones de otoño, por lo que no tendré clase, y, siendo la primera vez en la que no voy al colegio desde que llegué durante tantos días, tengo muchas ganas de ver cómo transcurre.

¡Hasta la próxima semana! ❤️







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