15/10/17

# Mi vida en USA

(+84) FALL BREAK



El domingo después de subir la entrada y de hacer un poco el payaso probándonos algunos disfraces de Halloween, fuimos a Sonic's a por helado; a estos americanos les encanta, y ya puede estar helando que lo van a seguir tomando (y no os podéis imaginar el frío que hacía).


Los deportes no los perdonan y, a pesar de estar en vacaciones, a las ocho de la mañana, habiéndonos levantado a las 7:52, y siendo solo cuatro, empezamos el entrenamiento. 
Al acabar fui a la peluquería porque, la verdad, me hacía falta cortar un poco el pelo; no fue mucho, porque no me gusta tenerlo corto, pero sí que lo saneé un poquito.

Al acabar fuimos al Downtown sacar algunas de las fotos que me faltaban por conseguir para el concurso del que os hablé la semana pasada. Como necesitaba ir para sacar una de ellas, conocí la biblioteca de la ciudad, y la verdad que es una pasada de grande y completita.


Antes de volver a casa paramos en Walmart, y os podéis imaginaros mi cara al ver que ya tienen montada toda una sección con decorados de Navidad; aún así, teniendo en cuenta de que cuando llegué en julio ya casi había calabazas, no sé de qué me asombro. No me sorprendería ver corazones de San Valentín o conejos de Pascua en una par de semanas.


La verdad que el otoño aquí es tal cual te lo imaginas cuando piensas en él, como se ve en las películas, y esta gente enloquece con la estación: cambian los decorados, lo cocinan todo de calabaza y hasta venden M&Ms de colores especiales. Pero la verdad es que es precioso.




El martes fue un día tranquilo, de estar en casa, ver la tele y descansar, lo cual se agradeció mucho.

El miércoles volvimos a tener entrenamiento, esta vez de una a tres de la tarde. Era el cumpleaños de una de las cinco que estábamos allí, por lo que al acabar pudimos tomarnos unos brownies y recuperar las calorías que podíamos haber perdido. 

Al acabar, y después de cambiarnos, fuimos a un sitio a pintar. La verdad es que nunca había visto un local de este tipo, y me parece que está muy bien para ir, sobre todo, con niños: era un local enorme donde podías escoger la figura de yeso que querías pintar y, una vez escogida, podías elegir todos los colores que quisieses para decorarla. La música country es una de las cosas que desde siempre me ha atraído muchísimo de Estados Unidos, y uno de mis géneros favoritos, por lo que decidí hacer una bota de cowboy que, aunque en teoría es un vaso de chupito, la usaré para guardar cosas.




Al acabar fuimos a cenar a Tequila's, un restaurante mejicano. Yo he venido a USA para enamorarme de la comida mejicana, definitivamente: qué rica está. Además ir a uno de esos sitios siempre significa escuchar un "gracias" o un "hola amigos", por lo que siempre me encanta ir.

El jueves, de nuevo a las ocho, tuvimos el último entrenamiento de la semana, con solo tres personas. Por la tarde fui al centro comercial con dos de mis host sisters: Paige y Hailey. La verdad es que lo pasamos muy bien, fuimos a bastantes tiendas, nos probamos los típicos vestidos cortos de baile americano y, como no, comimos.


El viernes amanecimos con un nuevo miembro en la familia: Bentley. Es un antiguo bulldog inglés de ni siquiera ocho semanas, y es una cucada. Como os lo podréis suponer, todo el día giró alrededor de él: por la mañana fuimos hasta una gasolinera en Debeque para enseñárselo a los abuelos paternos y, más tarde, nos pasamos por casa de la abuela materna para hacer lo mismo. 

El sábado fue uno de los días más americanos hasta la fecha. CIEE, la organización con la que he venido aquí, organiza una actividad semanal con todos los estudiantes de intercambio, y aunque no pude asistir a las dos anteriores, esta vez sí que pudimos ir. Consistía en un pumpkin patch & corn maze, que es algo muy típico aquí durante estas fechas. Es un sitio lleno de calabazas y maíz y con todo tipo de juegos y actividades para divertirse con eso.

Al llegar nos encontramos con Marija, que es con quien hicimos la mayor parte de las actividades. Lo primero que hicimos fue buscar mazorcas de maíz para luego dispararlas a una especie de dianas. La puntería no es lo mío, pero fue divertido.

Después de esto, fuimos a saltar en una colchoneta naranja enorme, nos deslizamos por la tirolina y nos tiramos por un tobogán desde el que teníamos una panorámica de todo el parque, que era inmenso.


Después nos paseamos por la parte de la "granja", donde había animales a los que podías acariciar y estar entre ellos. Aunque no las vi, también sé que hacen carreras con los cerditos y algunos otros, pero tampoco es algo que me muera por ver, al fin y al cabo son seres vivos.

Al acabar, fuimos a una especie de "campo de disparo" en el que teníamos que dispararnos bolas de espuma, y, aunque no dolían, las gafas de protección eran muy latosas y no se veía bien, pero era muy entretenido. Después dimos una vuelta alrededor del sitio en unos vagones que iban tirados por una especie de chimpín, y la verdad es que pensaba que iba a ser muy lento y aburrido, pero fliparíais si vieseis como le pisaba el cowboy. Yo pensaba que salíamos disparados (no sería la primera vez que me pasa eso en un chimpín).

Como no, estando en un campo de maíz, tuve que comprar palomitas, y, con ellas en la mano, nos adentramos en el laberinto de maíz. La actividad era muy similar al Cluedo, y tenías que ir descartando sospechosos a medida que avanzabas, pero no lo dimos terminado. Pero aún así lo pasamos muy bien.


Eso fue, de manera un poco resumida, todo lo que hicimos. El viento empezó a agitar fuerte y, con toda la arena que había, nos fuimos al poco de terminar el laberinto. La verdad que es un sitio chulísimo, y, sin duda, si montasen alguno de estos allí, triunfaría. Por lo menos mi hermano sé que se pasaría horas por allí.

Antes de volver a casa paramos en el súper y compramos lo necesario para preparar manzanas de caramelo. Honestamente, hacerlas es muy divertido, y nunca las había probado antes. Me gusta el caramelo y me gusta la manzana, pero las dos texturas juntas se me hacen muy extrañas. Vamos, como las patatas fritas con el helado.


Y esto ha sido todo mi fall break. La verdad es que lo empecé asustada: desde que llegué, nunca había pasado tantos días en casa, sin ir al cole, por lo que no sabía como lo iba a llevar, ya que no sería la primera vez en la que un exchange student lo pasa muy mal durante las primeras vacaciones. Pero, honestamente, las he disfrutado mucho y, para qué mentir, no puedo esperar a las siguientes dentro de cinco semanas.

No podía terminar la entrada sin mencionar a Galicia. Hoy me levanté y se me encogió el corazón al ver todas las fotos de mi pueblo ardiendo. Las horas pasaron y ahora ya no es solo mi aldea, sino toda mi ciudad y mi comunidad autónoma. Y no os imagináis lo que triste que me pone ver eso. Sé que no podría hacer mucho si estuviese allí, pero, a tantos kilómetros, se siente mucha impotencia al ver todos esos montes ardiendo, al escuchar a amigos decir que están asustados, que les van a tener que desalojar o, simplemente, al ver como todos esos paisajes que solo traen recuerdos bonitos se transforman en cenizas.

También os digo que se siente mucho orgullo al ver como, en momentos como este que parece que falta la solidaridad y ayuda, Galicia y su gente están mostrando ser un ejemplo de humanidad.

A muchos kilómetros, pero con vosotros en mente como si estuviese ahí al lado, os mando todos los ánimos del mundo.

¡Hasta la próxima semana! ❤️


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