22/10/17

# Mi vida en USA

(+91) PRIMERAS ÚLTIMAS VECES




En cuanto al colegio, la semana en general transcurrió con normalidad, volviendo a la rutina después de 10 días de descanso. Una de las cosas más curiosas que puedo destacar fue que, para las presentaciones que estamos haciendo sobre La Letra Escarlata, libro que acabamos de terminar y que me ha encantado, nos dan bastante libertad en cuanto al formato, y muestra de ello fue que, el martes, una de mis compañeras la hizo al piano: compuso una canción y nos la tocó, y la verdad es que es una pasada lo bien que lo hizo. Otro par de cosas diferentes fueron el simulacro de incendios que tuvimos el jueves, que duró unos cinco minutos, o como en Mitología el jueves jugamos a algo llamado Jeopardy!, que es un concurso televisivo muy famoso aquí y que, por lo que he leído, tuvo su versión española en 2007 presentado por Sobera, pero lo dejaron de emitir a los tres meses. 

Si el frío ya se hace notar, esto es solo la pretemporada, porque me voy a tener que acostumbrar a temperaturas bajo cero y a llevar cientos de capas de ropa. Las chaquetas que traje de España son rebequitas aquí en invierno, por lo que el lunes después del entrenamiento fui a comprar un buen abrigo. Y, aunque son muy caros aquí, encontré una rebaja bastante buena, por lo que, como no, también cayeron unas botitas.

El martes tuvimos partido en Cedaredge, un sitio no muy lejos de aquí. El trayecto tendría que haber sido más corto, pero nuestro "Suburban" (Chevrolet de tres filas) decidió que no tenía suficiente aceite, por lo que tuvimos que cambiarnos todas de coche a uno mucho más grande al poco de arrancar. Aún así, llegamos a tiempo para calentar antes del partido, aunque perdimos.
El jueves tuvimos nuestro último partido en casa, por lo que fue Senior Night, noche (o lo que en América llaman noche, que pueden ser las 5 de la tarde) en la que homenajean a los estudiantes de último curso y que, por tanto, están despidiéndose del equipo. En nuestro caso, fueron Torey y Nia, las dos únicas seniors que juegan con nosotras, por lo que antes del partido de Varsity, les entregamos las cartas que les escribimos todas y dieron unos pequeños discursos, en los que se centraron mucho en sus padres, ya que aquí, por lo que he visto y basándome en mi entorno, aunque los adolescentes no tienen una vida social tan aislada de sus familias mientras son menores de edad como en España,  hay un gran distanciamiento, de golpe, una vez que van a la universidad y se independizan, y en general este solo se va haciendo mayor a medida empiezan a formar una familia, pero esto es su ley de vida y lo tienen perfectamente asumido; creo que algún día haré una entrada hablando de cosas que son muy distintas aquí, y aunque esto se me hace muy difícil de explicar, y pensaréis que no es diferente a como ocurre allí, no tiene nada que ver con como suele pasar en España.

Al volver a casa, cenamos comida de una cadena que aquí adoran y que yo llevaba ya tiempo con ganas de probar: Chick-Fil-A. Y, en fin, solo decir que espero que la lleven pronto a España, porque no sé que hacemos con KFC si podemos tener esto.


El viernes después de hacer algunos deberes por la mañana, nos dirigimos a Debeque, donde el instituto celebraba su "pink out game" y el que para nosotras era el último partido de la temporada ordinaria, y, por tanto, el último para la mayoría de las chicas que estamos en JV. 



Aunque les habíamos ganado en la ida, perdimos esta vuelta (¡pude ser capitana!); pero eso no fue lo más significativo para mí de ese día. Al terminar los partidos, y después de la charla de las entrenadoras en el vestuario, les di las cartas de agradecimiento que les había escrito a cada una. Si algo he aprendido en estos casi tres meses es que es muy importante decirle a la gente cuánto han significado para uno o, en mi caso, cuánto me han ayudado. Porque ya sabéis de sobra que mis primeras semanas aquí fueron muy duras, y que, si a la intensidad de los entrenamientos que, para mí, acostumbrada a hacer mucho menos deporte, ya me abrumaba, le sumamos el estado emocional en el que estaba, os puedo asegurar que había entrenamientos en los que solo quería llorar, en los que me agachaba a por una pelota y casi se me salían las lágrimas; pero todos esos viajes, partidos, cenas de equipo, etc. me fueron de muchísima ayuda a la hora de darme tiempo, de esperar y tener la esperanza de que iba a mejorar. Y mejoró: como estoy ahora mismo no tiene ni punto de comparación con el principio, y en parte ha sido gracias al volleyball, un deporte que, además de haberme acabado encantando, me ha aportado amigas y me ha hecho sentir como algo más que una estudiante de intercambio en ese equipo. Pero, por mucho que cueste asumirlo, mi experiencia aquí se basa en primeras veces que a la vez son últimas, y de presentaciones que serán despedidas en mucho menos tiempo del que me espero, y, aunque, por mi bien, me tengo que ir acostumbrando, esta fue mi primera gran última vez y fue bastante triste, porque, aunque las voy a seguir viendo todos los días, soy consciente de que hay muchos momentos que no voy a vivir otra vez. Y supongo que esto es uno de los mayores sabores agrios que deja esta experiencia: saber que no va a haber segundas veces.


El sábado fue uno de esos días que me gustan, de hacer muchas cosas. El programa de becas nos exige ciertas horas de voluntariado durante este año y, aunque un poco tarde, yo empecé las mías durante el Fall Festival (festival de otoño) que se celebraba en el colegio. Aún así, antes pude ver como quedó la bota que pinté durante fall break, después de que la barnizasen y preparasen, y la verdad es que me encanta el resultado.



A las once fuimos a ayudar a montar todo y, aunque lo previsto era hacer eso hasta las tres, después de una hora ya no había nada más que hacer, por lo que volvimos a casa, lo cual me vino muy bien a la hora de adelantar los deberes de Filosofía: estamos leyendo La República de Platón y, honestamente, tanto el libro como la clase me están exprimiendo el cerebro, pero supongo que ese es uno de los motivos por el que es mi favorita. 

Poco antes de las tres volvimos, ya que a Paige y a mí nos tocaba empezar el voluntariado: consistió en ayudar con los puestos en los que los niños podían jugar para conseguir tickets que, más tarde, podían canjear por regalos.

Los puestos en los que ayudamos fueron:
- Lollipop tree: en el que los niños tenían que escoger un Chupa-Chups y, dependiendo del color del palo, conseguían uno, dos o tres tickets.
- Plinko booth: en el que, jugando al plinko, podían conseguir más tickets o caramelos,

Después de estos dos tuvimos un descanso de media hora en el que pudimos tomar una hamburguesa, Doritos y, atención, Fanta de fresa, que está buenísima. Después seguimos con los siguientes:

- Stand the bottle: este era muy complicado, y los niños tenían que levantar la botella con una especie de caña (realmente era un palo de la fregona) que tenía un aro atado.
- Bean bag toss: básicamente tenían que lanzar bolsitas de legumbres y encestar.
- Soda pop toss: este fue mi favorito (en parte porque me llevé refrescos por la cara), y en él tenían que hacer aterrizar céntimos en las bases de las latas para poder quedárselas.


Al terminar fuimos a la universidad para ver, como el mes pasado, un partido de volleyball. La verdad es que me encanta ir: hay un ambiente muy bueno y tienen una tienda con camisetas divinas en la que siempre me arruino. Además, el bote de las palomitas era como el de las pelis y en fin, yo para esas cosas tengo cinco años.

Al acabar fuimos a cenar a Costa Vida: un sitio de comida, como no, mejicana. La decoración era preciosa, y mi quesadilla estaba riquísima, o sea que fue una buena manera de terminar el día.



También os comento que algo que me hacía mucha ilusión hacer era montar vídeo-resúmenes de cada mes pero, para qué mentir, no tengo muchísimo tiempo y es algo a lo que me gustaría dedicarle bastante, para que estuviesen bien currados; por tanto, lo más probable es que, a lo largo del año que viene, los vaya montando y subiendo, lo cual también me servirá a mí para no olvidar detalle de esta experiencia.

En clase de Mitología hemos pasado de la griega y romana (con la que ya estaba un poco familiarizada) a la nórdica (vikingos básicamente), y la verdad es que no es lo más sencillo del mundo. Con un examen mañana que me tiene medio asustada, termino aquí la entrada porque, aunque ya he estudiado, todavía le quiero dar otro repaso.

¡Hasta la semana que viene! ❤️

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