29/10/17

# Mi vida en USA

(+98) HALLOWEEN IS COMING!




La semana empezó fuerte: con un examen de mitología y otro sobre el libro The Scarlet Letter, y este último se merece que hable de él porque fue épico: lo empecé el lunes y lo acabé el miércoles; como leéis: me llevó tres horas de clase, dos comidas y dos estudios. Y verdaderamente era muy largo e imposible de terminar en una clase, pero a ver en qué instituto de España nos dejan hacer un examen en varios días, pudiendo buscar más información entre ellos. Si es que estos americanos son muy poco pillos para estas cosas, y yo de verdad que aún no me lo explico. Pero oye, no me quejo, yo encantada.

También tuvimos un simulacro de incendios, porque al parecer el de la semana pasada había sido real y es que, aunque no me enteré muy bien, algo pasó con unos huevos que se estaban cocinando. No conseguí una historia lógica sobre lo que había pasado, así que ni le di más vueltas.

El lunes después de clase fuimos a la famosa tienda de Halloween de la que ya he hablado mil millones de veces (realmente solo un par, pero ya me entendéis). Allí, busqué mi disfraz para History Day, del que os hablaré cuando lleguemos al jueves; además, aproveché y me compré uno para Halloween, pero os dejaré con la intriga hasta la semana que viene.

El martes, el equipo de Varsity jugaba su pig tail game, en el que se disputaban seguir jugando o dar por terminada su temporada ahí. Fue una pena, pero perdimos, y el árbitro no fue del todo justo con ciertas cosas, por lo que dio mucha rabia. Para ello, tuvimos que salir del cole al mediodía y conducir hasta Hayden, a unas tres horas de Grand Junction, donde ya habíamos jugado a finales del mes pasado. El trayecto se hizo largo, pero hubo una gran alegría de por medio, y es que encontré patatas Lays de Mac and Cheese, la que ya es mi comida favorita americana; también pude ver las primeras zonas de nieve, y es que en la sombra había rincones cubiertos de ella, y ya voy asimilando que en cuestión de días o, como máximo, semanas, nos despertaremos con ella en la puerta de casa.


Al acabar, como ya habíamos hecho la otra vez, fuimos a cenar a Pizza Hut y, como no, volvimos a conseguir los palitos de canela gratis. Llegamos a casa ya de noche, pero como había podido terminar los deberes mientras jugaban, me fui directa a la cama.


El miércoles después de clase fuimos a buscar las últimas cosas para el jueves, cuando fue History Day: esto es un día especial que hacen en el colegio dos veces al año, y en el que cada curso se tiene que disfrazar de algo que se les asigna, y que, lógicamente, tiene algo que ver con Historia. Los juniors, mi curso, nos tuvimos que disfrazar de indios americanos.

El día empezó con clase de teatro, como siempre, pero la interrumpimos para, como se hace cada último jueves de mes, ir a ver la ceremonia de izada de bandera. A las ocho todos los alumnos del instituto fuimos al gimnasio y allí empezó la "pasarela de moda": cada curso desfilaba delante de un jurado que, al terminar, daba unos premios. Al acabar dejaron una media hora con música para que bailásemos (bailasen, porque yo no bailo) y luego volvimos a las clases. 

Lo primero que hicimos fue una actividad en la que teníamos que buscar oro entre la arena de un río de por aquí, ya que es algo por lo que se caracteriza este estado. Después nos dieron una mini charla sobre arcos y flechas y luego vino mi parte favorita: organizaron un juego que no podíamos empezar hasta resolver un acertijo y, una vez comenzado, teníamos que construir totems con nubes, vainilla de untar, pretzels y gominolas, y resolver más adivinanzas para que nos diesen más materiales; después, también teniendo acertijos, tuvimos que representar ciertas palabras con esos alimentos y que los otros equipos las adivinasen.

Al final de esta actividad tuvimos la comida, que fue un poco decepcionante: había costado 7 dólares y, aunque era de Chick-Fil-A, consistía solo en ocho nuggets, una macedonia, una galleta y un vaso de refresco. Imaginaos mi estómago rugiendo.

Después fuimos con la profesora de Literatura Americana a jugar al Kahoot, al que ya había jugado en mi colegio en España. Aunque al principio las preguntas eran sobre los libros que habíamos leído, luego lo hicimos de pop, rock y música Disney, por lo que se hizo muy divertido.

Lo último del día consistió en volver al gimnasio y ver la proyección de los vídeos que algunos alumnos montaron. La verdad es que estaban súper cerrados y fueron muy graciosos.

Por la tarde tuvimos la última cena de equipo. Fue en casa de Sophia y, como su padre es el dueño de Pablo's, la mejor pizzería de la ciudad, pudimos tomar tanta pizza como quisimos (¡y había pizza de Mac and Cheese!). Lo pasamos muy bien: después de cenar hicimos smores en le hoguera y jugamos al escondite alrededor de toda su finca, y era de noche, por lo que fue súper divertido. En general, y sin exagerar, creo que este fue uno de los días en los que mejor me lo he pasado desde que llegué a América.


El sábado por la mañana surgió un plan imprevisto. Aunque quizás las pueda entender para defensa personal, con mucho control, no me gustan las armas; pero es algo que he tenido que aprender a respetar porque es parte de la cultura aquí, y no es de extrañar estar en el instituto y escuchar a la gente hablar de como hasta las compran online. Habiéndome criado en una cultura tan diferente en este tema, aún me es complicado. Se me presentó la oportunidad de ir a un campo de tiro, lo cual es algo que solo podría hacer aquí, por lo que la tomé y fui con mi host dad y la mayor de mis host sisters. No quiero llegar a España y arrepentirme de no haber probado algo que podría haber hecho, por lo que estoy diciendo que sí a todo lo que se me presenta y es nuevo.

Al margen de eso, nunca pasé más frío en toda mi vida más que esa mañana, y no estoy exagerando. La temperatura tampoco era para tanto, unos cero grados, pero entre el viento y la altura, las dos sudadera que llevaba no hicieron nada. Y os puedo asegurar que soy de todo menos friolera.

Después de comer fuimos a Walmart a por nuestras calabazas. La verdad es que tenían cientos de ellas para escoger, y aún nos llevó un tiempo decidirnos.



Por la tarde fuimos a Bananas Fun Park, que es una mezcla entre un local de recreativos y un parque de atracciones, y la verdad que es una chulada de sitio. Lo primero que hicimos fue, con unas monedas llamadas tokens que tuvimos que comprar, jugar a los recreativos que había: en ellos podías conseguir tickets para luego canjearlos por premios, y, aunque solo gané 308, conseguí una botellita divina. También jugamos al minigolf, a un laberinto láser y a las pistolas láser, lo cual hicimos con muchos compañeros de instituto que estaban allí y fue súper divertido.


Al terminar fuimos a QDOBA, un local de, como no, comida mejicana. 


El sábado por la mañana tallamos nuestras calabazas. Aquí tienen unas cosas muy chulas para hacerlo: son unos libros que vienen con herramientas y varias plantillas con distintos diseños, algo que nunca había visto en España. Me llevó como unas tres horas hacerla porque solo a mí se me ocurre escoger un diseño que tiene letras en él, pero bueno, ahora ya sé lo que no hacer el año que viene; aún así, a pesar de que algunas "E"s parecen más patatas que letras, quedé contenta con el resultado.



Por la tarde, después de ver la película de Hannah Montana por octogésima vez en mi vida (y me sigue encantando tanto como la primera), volvimos a ir a la universidad para ver el partido de volleyball. Esta vez, milagrosamente, no compré nada, pero no creo que se vuelva a repetir porque ya he fichado un par de camisetas que son preciosas. Al terminar fuimos a Sonic y, como ya es habitual, me tomé un sundae cubierto de chocolate.

Por la noche, al llegar a casa, encendimos todas nuestras calabazas y las dejamos en la entrada de la casa.


Y así terminó mi semana, en la que ya se han cumplido tres meses desde mi llegada, y en la que noto que estoy disfrutando muchísimo estos días. Empiezo esta que viene con muchas ganas, porque pinta muy bien y me ilusiona mucho vivir mi primer Halloween americano (aunque, por primera vez en años, tenga que ir a clase al día siguiente).

¡Hasta la próxima semana! ❤️







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