26/12/17

# Mi vida en USA

(+156) ¡NAVIDAD!



Aunque la semana fue la última del cuarto y por lo tanto tuvimos algunos de los exámenes finales, fue una semana muy relajada y entretenida en el instituto, especialmente los dos últimos días de clase.

El miércoles, en clase de Francés, fuimos cantando villancicos a otro par de clases, y la verdad es que fue muy gracioso, porque hasta nos pusimos nuestras bufandas y abrigos para hacerlo. Después de entrenar en la iglesia en la que habíamos tenido algunos entrenamientos de volleyball y que tiene un gimnasio bastante grande, fuimos a hacer las últimas compras navideñas y terminamos de preparar postales y demás regalos.

El jueves fue sin duda uno de mis días favoritos en todo lo que va de curso. Al ser último jueves de mes, tendríamos subida de bandera, pero el tiempo no lo permitió y toda la banda nos sorprendió en medio de clase de teatro llenando el pasillo de un lado a otro tocando la fight song del instituto, con la directora cantándola por el megáfono. Después en Latín jugamos al jeopardy, que es uno de estos concursos de la tele que llevan tantos años existiendo que ya han pasado a ser juegos habituales, como el Pasapalabra en España, por ejemplo. Lo más especial del día ocurrió en uno de los cambios de clase y es que, aunque yo ya había visto nieve, nunca la había visto caer, o sea que os podéis imaginar mi emoción cuando una de mis amigas me avisó de que estaba nevando y, tras suplicarle a una de mis profesoras, salimos afuera durante un buen rato; os puedo asegurar que me pasé casi toda la clase al lado de la ventana, porque era precioso. En Francés tuvimos "día cultural", por lo que todos llevamos comida para compartir, en Periodismo el profe pidió pizza para todos, y, antes de volver a casa, nos dieron más dulces por los cumpleaños del mes de Diciembre, por lo que os podéis imaginar que acabé el día hartísima de comida.

Después del instituto, fui al cine con algunas de mis compañeras de baloncesto, ya que no tuvimos entrenamiento. La película que vimos fue la nueva de Star Wars y, pese a mis ganas de que me gustase, no me enteré de nada y me aburrió soberanamente, pero pasé un buen rato (y una buena siestecilla).


El viernes fui con mis host sisters al centro comercial para comprar nuestros amigos invisibles, ya que es tradición familiar hacerlo cada año por Navidad.

El sábado fui a una fiesta de Navidad en casa de Sara, la estudiante italiana. Había un montonazo de gente y lo pasé muy bien; además, participamos en el White Elephant, que es una especie de amigo invisible pero mucho más divertido; os explicaría como funciona, pero es muy lioso, o sea que os dejo aquí un enlace. También nos hicimos el intercambio de regalos entre las estudiantes de intercambio, y nos reímos muchísimo porque intentamos hacer regalos muy significativos respecto a cosas que nos pasan día a día. Fue una noche súper divertida y la disfrutamos muchísimo.



Me quedé a dormir allí, y a la mañana siguiente me recogió mi host dad y nos dirigimos a casa, no sin antes parar a por Donuts, para preparar la Nochebuena. Alrededor de las dos de la tarde, fuimos a casa de la abuela materna, donde cenamos lo que es tradición en la familia: hamburguesa y chilli con Fritos (no son los pimientos chilli, sino que el chilli es un plato muy típico aquí en Colorado y sin duda uno de mis favoritos) y abrimos nuestros primeros regalos. Al acabar, fuimos al cine a ver la nueva versión de Jumanji, que de verdad os recomiendo que veáis porque es divertidísima; además, este cine tenía asientos declinables y con un montón de espacio entre filas; esta vez la película me encantó, pero qué bien me habrían venido esos asientos para mis cabezaditas durante Star Wars.

Al llegar a casa, intercambiamos nuestros amigos invisibles y, como es muy típico aquí en América, abrimos uno de nuestros regalos, que fueron pijamas para todas. Fue un momento muy bonito y familiar, y después nos acostamos temprano y dormimos todas en la misma habitación (para facilitarle el trabajo a Santa). Si algo me ha encantado de estas Navidades es volver a vivirlas con alguien en casa que aún cree en la magia de ellas.



Por la mañana temprano, bajamos al salón para abrir nuestros regalos. Como manda la tradición, teníamos nuestros calcetines llenos de chucherías y detallitos, y Santa Claus dejó un regalo para cada una, sin empaquetar, debajo de ellos. Tras esta primera sorpresa, tocó abrir las decenas de paquetes que llevaban adornando la base del árbol varias semanas y que eran los regalos de mis host parents, ya que aquí los principales regalos son de los padres, y no de Papá Noel como en España.


Al terminar, más de una hora después, tomamos un desayuno especial: hashbrown casserole. No sé cómo explicaros lo que era, pero estaba muy rico y seguro que si lo buscáis en Google os lo explican mejor de lo que yo podría. Al acabar, empezamos a preparar todo para la cena de Navidad (aquí la cena fue alrededor de las tres, no es que me haya saltado yo unas siete horas). Varios de sus familiares vinieron y fue una cena muy entretenida. Desde el principio me habían advertido que las Navidades iban a ser muy duras y tristes, y la verdad que me sorprendió ver lo bien que las afronté y lo mucho que las disfruté.


Hoy, martes, se ha basado en hacer las compras post-navideñas y algunas devoluciones, y por fin he tenido un poquito de tiempo para poner el blog al día.

Hace ya más de cinco meses que llegué a Estados Unidos, lo cual es prácticamente la mitad de mi experiencia aquí. Podría decir ahora alguna cosa sobre eso, pero creo que tengo tanto que decir que haré una entrada específicamente hablando de cómo me siento, cómo he cambiado y todo lo que significan para mí estos cinco primeros meses en América.

¡Espero que vuestras Navidades hayan sido muy especiales y os deseo unas muy felices fiesta y buena entrada del 2018!

¡Hasta la próxima semana! 




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